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miércoles, 23 de mayo de 2012

TRADICIONES PERUANAS Ricardo Palma



¡ARRE, BORRICO! QUIEN NACIÓ PARA POBRE NO HA DE SER RICO 

Unos dicen que fue en Potosí y otros en Lima donde tuvo origen este popular refrán. Sea de ello lo que fuere, ahí va tal como me lo contaron.

Por los años de 1630 había en la provincia de Huarochirí (voz que significa calzones para el frío, pues el Inca que conquistó esos pueblos pidió semejante abrigo) un indio poseedor de una recua de burros con los que hacía frecuentes viajes a Lima, trayendo papas y quesos para vender en el mercado.

En uno de sus viajes encontróse una piedra que era rosicler o plata maciza. Trájola a Lima, enseñóla a varios españoles, y estos, maravillados de la riqueza de la piedra, hicieron mil agasajos y propuestas al indio para que les revelase su secreto. Este se puso retrechero y se obstinó en no decir dónde se encontraba la mina de que el azar lo había hecho descubridor.

Vuelto a su pueblo, el gobernador, que era un mestizo muy ladino y compadre del indio, le armó la zancadilla.

–Mira, compadre –le dijo–, tú no puedes trabajar la mina sin que los viracochas te maten para quitártela. Denunciémosla entre los dos, que conmigo vas seguro, pues soy autoridad y amigos tengo en palacio.

Tanta era la confi anza del indio en la lealtad del compadre, que aceptó el partido; pero como el infeliz no sabía leer ni escribir, encargóse el mestizo de organizar el expediente, haciéndole creer como artículo de fe que en los decretos de amparo y posesión figuraba el nombre de ambos socios. Así las cosas, amaneció un día el gobernador con gana de adueñarse del tesoro, y le dio un puntapié al indio.

Este llevó su queja por todas partes sin encontrar valedores, porque el mestizo se defendía exhibiendo títulos en los que, según hemos dicho, solo él resultaba propietario. El pastel había sido bien amasado, que el gobernador era uno de aquellos pícaros que no dejan resquicio ni callejuela por donde ser atrapados. Era uno de los que bailan un trompo en la uña y luego dicen que es bromo y no pajita.

Como único recurso aconsejaron almas piadosas al tan traidoramente despojado que se apersonase con su querella ante el virrey del Perú, que lo era entonces el señor conde de Chinchón, y una mañana, apeándose del burro, que dejó en la puerta de palacio, colóse nuestro indio por los corredores de la casa de gobierno, y como quien boca tiene a Roma llega, encamináronlo hasta avistarse con su excelencia, que a la sazón se encontraba en el jardinillo acompañado de su esposa.

Expuso ante él su queja, y el virrey lo oyó media hora sin interrumpirlo, silencio que el indio creía de buen agüero. Al fi n el conde le dio la estocada de muerte, diciéndole que, aunque en la conciencia pública estaba que el mestizo lo había burlado, no había forma legal para despojar a este, que comprobaba su derecho con documento en regla. Y terminó el virrey despidiéndole cariñosamente con estas palabras:

–Resígnate, hijo, y vete con la música a otra parte.

Apurado este desengaño, retiróse mohíno el querellante, montó en su asno y, espoleándolo con los talones, exclamó:

–iArre, borrico! Quien nació para pobre no ha de ser rico.

miércoles, 28 de julio de 2010

EL PERU DE FIESTA

Hoy es un dia especial, celebramos en el Perú el día de nuestra independencia política (1821), Lima el centro del Virreynato español en Sudámerica proclamó el grito de libertad que acabó con el último bastión colonial.

No hay mucho que decir cuando la emoción embarga, los herederos del esplendor Inca, asumimos el reto de la modernidad al que no encontramos firmemente encaminados. No cese nunca el corazón de sentirse emocionado cuando se le cante a la Patria, no se cansen nuestros brazos en la entrega permanente para engrandecerla, no se abrume nunca el afán de verla libre y de justicia llena en sus venas, no se vean nunca defraudados el esfuerzo de su gente por borrar de sus tierras la miseria humana y material para que nunca dejemos de ver en el otro la posibilidad de ser solidarios.

VIVA EL PERU CARAJO!!!!



viernes, 12 de febrero de 2010

PROPOSITOS EDUCATIVOS AL 2021 : DISEÑO CURRICULAR NACIONAL

El Diseño Curricular Nacional aplicable desde el año 2009 en todos los niveles de Educacion Basica Regular del Perú , plantea los siguientes propósitos a ser alcanzados en el año 2021, por su importancia transcribimos cada uno de ellos para tenerlos en cuenta y verificar su aplicaciòn o la implementación de los medios necesarios para hacerlos realidad.

PROPÓSITOS EDUCATIVOS AL 2021
  1. Desarrollo de la identidad personal, social y cultural en el marco de una sociedad democrática, intercultural y ética en el Perú.
  2. Dominio del castellano para promover la comunicación entre todos los peruanos.
  3. Preservar la lengua materna y promover su desarrollo y práctica .
  4. Conocimiento del inglés como lengua internacional .
  5. Desarrollo del pensamiento matemático y de la cultura científi ca y tecnológica para comprender y actuar en el mundo .
  6. Comprensión y valoración del medio geográfico, la historia, el presente y el futuro de la humanidad mediante el desarrollo del pensamiento crítico.
  7. Comprensión del medio natural y su diversidad, así como desarrollo de una conciencia ambiental orientada a la gestión de riesgos y el uso racional de los recursos naturales, en el marco de una moderna ciudadanía .
  8. Desarrollo de la capacidad productiva, innovadora y emprendedora; como parte de la construcción del proyecto de vida de todo ciudadano .
  9. Desarrollo corporal y conservación de la salud física y mental .
  10. Desarrollo de la creatividad, innovación, apreciación y expresión a través de las artes, las humanidades y las ciencias .
  11. Dominio de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) .

miércoles, 18 de noviembre de 2009

TRADICIONES PERUANAS : UN CABALLERO DE INDUSTRIA



UN CABALLERO DE INDUSTRIA

Primo tercero del excelentísimo señor virrey D. Manuel Guirior era don Higinio Falcón, clérigo mozo, que con recomendación de su encumbrado deudo, se presentó al obispo de Arequipa solicitando un beneficio eclesiástico. Mientras llegaba la oportunidad de complacerlo, su ilustrísima lo destinó como auxiliar de una de las parroquias con los emolumentos precisos para que se sustentase con modestia.

D. Higinio, que era madrileño y como tal graciosamente decidor, se hizo en breve querer mucho de los arequipeños, por lo alegre y expansivo de su carácter, amén de que traía pasaporte en la cara, que el cleriguito era buen mozo. A los tres meses era ya por lo menos compadre de diez vecinos notables. Un día encontrose necesitado de doscientos duros: ocurriole poner a prueba el afecto de los compadres, y les escribió solicitando de ellos un préstamo. Los unos se excusaron de servirlo, hablándole de la mala cosecha del año, y los otros ni siquiera contestaron a la carta. D. Higinio se tragó el desaire y continuó frecuentando la sociedad de sus compadres, pero decidido a hacerles una que les llegase a la pepita del alma.

Cundió una mañana la noticia de que el clérigo había amanecido gravemente enfermo y acudieron a visitarlo los compadres. En efecto, el estado de D. Higinio era alarmante, y el curandero o matasanos declaró que el doliente las liaba sin vuelta de hoja.

-Cúmplase la voluntad de Dios. Para morir nacimos -murmuró el clérigo-. Compadres, háganme la caridad de llamar a un escribano para hacer mi testamento.

Llegado el depositario de la fe pública, y después de las cláusulas preliminares que poco interés ofrecen, dictó D. Higinio las siguientes que copiamos del documento original:
«Ítem declaro: Que de la venta de mis bienes patrimoniales en la coronada villa de Madrid, he recibido la suma de setenta y dos mil pesos ensayados, los mismos que depositados tengo en Lima en poder de mi primo el excelentísimo señor virrey D. Manuel Guirior, según su recibo legalizado que, con los documentos del caso, se encuentra en el legajo que, sellado y lacrado, se agregará a este testamento.

»Ítem declaro: Que no teniendo herederos forzosos ni deudos, en condición menesterosa, es mi voluntad que los antedichos setenta y dos mil pesos se distribuyan en calidad de legado y a razón de cuatro mil pesos a cada uno de mis ahijados (aquí seguían diez nombres de niños) para su educación y mantenimiento. Y asimismo es mi voluntad que del remanente se repartan diez mil pesos en limosnas para los pobres de Arequipa».

Seguía señalando cantidades para misas, haciendo una fundación devota, y concluía nombrando albaceas a dos de los más ricos entre sus compadres.

Firmado el testamento, cuyas cláusulas, entre quejido y quejido, dictó públicamente el enfermo, los compadres y camaradas no se ocuparon más que de encomiar al moribundo y prodigarle cuidados y asistencia.

Siguió éste tres días entre si amanece o no amanece; pero al cuarto anunció el galeno que la enfermedad hacía crisis favorable, y crisis fue que entró D. Higinio en el período de convalecencia. El hipócrates opinó entonces que para lograr completo restablecimiento necesitaba el enfermo tomar baños en el puerto de Quilca. D. Higinio habló sobre esto con uno de sus compadres, pero añadiendo:
-Me es imposible obedecer al médico, porque para mi viaje y curación en Quilca necesito siquiera quinientos duros, y mientras escribo a Lima para que me los mande el virrey de los que me tiene y mientras llega el comisionado con la respuesta, correrán un par de meses, y cuando el dinero venga ya estaré muy tranquilo en el hoyo.
-¡Ah, no compadre, que por plata no quede! -le contestó el visitante-. Hoy mismo tendrá usted esos reales.
-Gracias, compadre, y no esperaba menos de su bondad; pero por lo que potest, le daré un libramiento contra mi primo.

Y conversación idéntica iba teniendo D. Higinio con los demás compadres, algunos de los cuales, dándola de rumbosos, le dijeron:
-¿Qué va usted a hacer con quinientos pesos? Por si acaso, tome usted mil.
Y el clérigo aceptaba sin hacerse de rogar, firmando libranzas contra el virrey.

Los prestamistas se hacían el siguiente cálculo: «Mi dinero está seguro, que el virrey paga, y gano el que D. Higinio, por gratitud, reforme el testamento mejorando al ahijado».
Dos días después el convaleciente emprendía su viaje a Quilca, llevándose en la maleta más de doscientas peluconas. Los compadres habían tragado el anzuelo. Cuando llegó a descubrirse el embrollo, ya D. Higinio había pasado el Cabo de Hornos.

Obtenido de http://es.wikisource.org/wiki/Un_caballero_de_industria

domingo, 5 de julio de 2009

LA EDUCACION EN LA COLONIA


Educación en la Colonia.

(Herbert Morote)

Pasados los primeros años de pillaje y caos (1532-1537), que se agravaron con la larga y cruel guerra civil entre españoles (1537-1554) y una vez establecida la autoridad de los virreyes, la educación del pueblo que conquistaron quedó en manos de rapaces encomenderos y algunos sacerdotes que nunca fueron suficientes ni dejaron otra enseñanza que el catecismo. “Ora et labora”, reza y trabaja era su principal mensaje. La enseñanza del castellano a los indígenas nunca tuvo una prioridad en la Colonia, la escritura del quechua tampoco estuvo en sus planes.
Mantener al indio en la ignorancia fue, más bien, parte de la estrategia del dominio colonial.

Las instituciones del virreinato funcionaban a “imagen y semejanza” de lo que sucedía en España. Echemos pues una mirada a su situación en el siglo XVI. Carlos V y su hijo Felipe II tuvieron grandes dificultades para hacer de los varios reinos una nación, cada región de España tenía sus leyes, fuero, impuestos, lengua, ejércitos. No existía por tanto un gobierno central que pudiese intervenir en las regiones sin antes obtener de ellas permiso o consenso. Por eso los reyes decidieron apoyar a la iglesia, en especial al Santo Oficio de la Inquisición, que era la única institución que podía intervenir en toda la península sin pedir permiso a las autoridades locales. La iglesia católica dio unidad a España y los reyes se asieron a ella y la fortalecieron sabiendo que cuanto más fuerte fuese la iglesia más fuerte sería la monarquía.

La severa censura impuesta por la Inquisición impidió que los españoles pudiesen tener acceso a los avances científicos y filosóficos que se daban en Francia, Inglaterra, Países Bajos, Austria. Esta situación, añadida a la expulsión en 1492 de judíos y árabes, que eran muchos más avanzados en todas las ramas del saber que los cristianos, hizo que España perdiese su competitividad frente a los países del norte europeo. Dice el historiador español José Luis Abellán* : la Inquisición, que había surgido como garantía de unidad nacional frente a los que quieren romperla, se convierte en coacción frente a la libertad de pensamiento; bajo el pretexto de mantener el orden católico, el Santo Oficio se convierte en máquina fiscalizadora del orbe mental de los españoles. Se impone así un “misoneísmo” generalizado que huye de toda “novedad”, incluida la que un famoso clérigo llamó “la peligrosa novedad de discurrir”.

El daño fue irreparable, salvo un intento fugaz en la Segunda República, España siguió atrasada hasta la muerte de Franco (1975), quien también impuso una censura que impidió la modernización del país.

Siguiendo la línea de la metrópoli, los virreyes del Perú dieron el máximo apoyo a la religión como una manera de controlar a sus compatriotas y sojuzgar a los indios. Otra educación para los indígenas que no fuese religiosa era considera por los gobernantes no sólo innecesaria sino peligrosa.

El profesorado tanto en colegios como en universidades estaba compuesto mayormente por sacerdotes venidos de España. Lógicamente estos maestros no eran representantes de las mejores universidades españolas. El resultado fue que las universidades “estuvieran anquilosadas a uno y otro lado del Atlántico” afirma el catedrático español Luis Perdices Blas en un libro* sobre Olavide que citaremos varias veces en esta parte. La Universidad de San Marcos, por ejemplo, tenía un “plan de estudios en el que predominaban las cátedras de cuestiones sagradas y el carácter de las enseñanzas era el mismo que en las universidades de la metrópoli. Es decir, una ignorancia del progreso filosófico y científico de los países del norte de Europa.

Leamos a un testigo excepcional, Pablo de Olavide (1725- 1803). Este limeño educado en San Marcos, tuvo que huir precipitadamente a los 24 años a España ante el peligro de ser llevado ante la justicia por algunas faltas de dudosa credibilidad. Luego viajó por Italia y Francia donde entabló amistad con los enciclopedistas, en especial con Voltaire con quien después mantuvo larga correspondencia.

De regreso a España ocupó varios importantes cargos durante la Ilustración. Pues bien, esto es lo que escribió Olavide sobre las universidades españolas, que eran nuestros modelos: “Dos espíritus se han apoderado de nuestras Universidades, que han sofocado y sofocarán perpetuamente las Ciencias. El uno es el de partido, o de Escuelas; el otro el Escolástico. Con el primero se han hecho unos cuerpos tiranos, uno de otros, han avasallado a las Universidades, reduciéndolas a una vergonzosa esclavitud y adquiriendo cierta prepotencia que ha extinguido la libertad y emulación. Con el segundo, se han convertido las universidades en establecimientos frívolos e ineptos, pues solo se han ocupado en cuestiones ridículas, en hipótesis quiméricas y distinciones sutiles, abandonando los sólidos conocimientos de las Ciencias prácticas que son las que ilustran al hombre para invenciones útiles, y despreciando aquel Estudio serio de las sublimes, que hace al hombre sincero, modesto y bueno, en vez que de los otros, como fútiles e insustanciales,lo vuelven solo vano y orgulloso”.

No es mi intención seguir la tradición de ensalzar fechas y nombres, más bien desearía afirmar que nuestra educación universitaria en tiempo de la Colonia no fue buena porque era un remedo de la española: teníamos censura, carecíamos de profesores de alto nivel y estábamos desconectados de los progresos de países avanzados.

Es posible que algún lector se encuentre incómodo con lo expresado sobre la educación universitaria en la Colonia; permítanme aclarar el punto: nuestros historiadores hicieron bien en resaltar los nombres y fechas de fundación de universidades y colegios, así como los de ilustres peruanos que destacaron en muchas áreas del saber. Es importante conocerlos, sí, pero no es suficiente porque los historiadores en un afán desmesurado de resaltar nuestro pasado omitieron sus críticas. Por eso nos llenamos la boca diciendo que San Marcos es la más antigua universidad de América como si una fecha fuera un certificado perenne de eficiencia o sabiduría.

En cuanto a la educación que se daba a los curacas, es verdad que existieron esos “colegios” durante el virreinato, sin embargo estos se limitaban a enseñar religión, castellano y el respeto a las ordenanzas que debían cumplir en sus territorios.

Incluso esos “colegios” fueron cerrados por ser peligro de insurrección después de la rebelión de Túpac Amaru. Ahora que estamos en la era de la globalización, es forzoso hacer la siguiente reflexión: así como durante el Imperio Incaico la educación estuvo por encima de los pueblos conocidos por ellos, el país perdió su competitividad durante la Colonia.

El mundo se agrandó para el Perú, sí, pero España no pudo ni supo mantenernos en la cresta del conocimiento; todo lo contrario: caímos con relación a nuestro nuevo mundo: Europa. Ese fue el problema, no otro. En este mundo competitivo no podemos medir la eficacia de nuestra educación con relación al progreso de nosotros mismos, sino con relación a naciones con las que competimos.



domingo, 17 de mayo de 2009

LA EDUCACION EN EL TIEMPO DE LOS INCAS (Herbert Morote)

A diferencia de los aztecas, sus coetáneos, los incas no basaron su expansión en la fuerza y la crueldad -que usaron esporádicamente- sino en la amenaza y negociación.

Así, antes de invadir un territorio, hacían en la frontera una exhibición de sus fuerzas, y una vez aceptada la rendición iniciaban el control administrativo y trasferencia tecnológica, seguida por la educación.

Ya desde el mito de su fundación aparece la educación como base del imperio. Cuenta la tradición que lo primero que hicieron Manco Cápac y Mama Ocllo al fundar Cusco, la capital del futuro imperio, fue “adoctrinar y hacer el bien que Nuestro Padre El Sol manda”. Para eso convocaban a los lugareños y “les decían cómo su Padre El Sol los había enviado del cielo para que fuesen maestros”. La crónica del Inca Garcilaso de la Vega* continúa: “enseñaba nuestro Inca, cómo romper y cultivar la tierra y sembrar mieses, semillas y legumbres (...) para lo cual les enseñó a hacer arados y los demás instrumentos necesarios y les dio orden y manera como sacasen acequias de los arroyos que corren por este valle del Cuzco, hasta enseñarles a hacer este
calzado que traemos. Por otra parte la Reina industriaba a las indias en los oficios mujeriles, a hilar y tejer (...) En suma, ninguna cosa de las que pertenecen a la vida humana dejaron nuestros príncipes de enseñar a los primeros vasallos, haciéndose el Inca Rey maestro de los varones, y la Coya Reina maestra de las mujeres”.

Más adelante Garcilaso cuenta que Manco Cápac además de “enseñarles cosas necesarias para la vida humana, les iba instruyendo en urbanidad, compañía y hermandad que unos a otros se habían de hacer, conforme a los que la razón y la ley natural les enseñaba, persuadiéndoles con mucha eficacia que, para que entre ellos hubiese paz y concordia y no naciesen enojos y pasiones”.

El mito de Manco Cápac quedó ciertamente grabado en la memoria colectiva del imperio, mucho se cuidaron los posteriores incas de respetar esa tradición adoptando la educación como base en la que se sustentó el crecimiento del imperio. Sin duda los Incas se habían dado cuenta de que para crecer y dominar a otros pueblos necesitaban superarlos en todo aspecto. Es así como el Inca Pachacutec, apodado posteriormente el Alejandro de América por la enorme expansión que dio al imperio, proporcionó al mismo tiempo un impulso extraordinario a la educación. Leamos
al cronista Garcilaso: “Este Inca, ante todas las cosas, ennobleció y amplió con grandes honras las escuelas que el Rey Inca Roca fundó en el Cuzco; aumentó el número de los preceptores y maestros; mandó que todos los señores de vasallos, los capitanes y sus hijos, y universalmente todos los indios, de cualquier oficio que fuesen, los soldados y los inferiores a ellos usasen bien la lengua del Cuzco, y que no se diese gobierno, dignidad ni señorío sino al que la supiese muy bien.

"Y porque ley tan provechosa no se hubiera hecho en balde señaló maestros muy sabios de las cosas de los indios, para los hijos del príncipe y de la gente noble, no sólo de Cuzco más también de todas las provincias de su reino”.

La educación, a los nobles que menciona Garcilaso, se impartía en Cusco en una especie de universidad llamada Yachayhuasi (Casa del saber) en la que estudiaban los jóvenes; las mujeres lo hacían en el Acllahuasi (Casa de las vírgenes).

Los cursos de graduación de los varones duraban cuatro años, y en ellos aprendían Hidráulica, Arquitectura, Estadística, Economía, Contabilidad, Historia y Política. Para redondear la educación de la élite, los incas tuvieron cuidado de añadir al currículo materias humanísticas como Música, Poesía y Teatro. Por cierto, los poetas –Haravicus- eran altamente apreciados y respetados. Sólo al término de sus estudios el joven noble era considerado capaz de asumir cargos jerárquicos en el imperio.

La llegada de los conquistadores, principalmente por el tipo de españoles que eran, acabó de golpe con los intelectuales incas, los amautas y las “Casas de Saber”.

La gentuza que vino al Perú fue representante del pueblo español de esos años, y éste, según relataban los viajeros* , era “ignorante y presumido; y sorprendente era la penuria en que vivían los hidalgos y la condición miserable de sus viviendas, de la suciedad de las poblaciones y sus habitantes. Más que livianas fueron las costumbres de aquellos años.

Adornados con esas características, los conquistadores fueron incapaces de apreciar el grado de educación del imperio que conquistaban. El pueblo indígena de inmediato se dio cuenta de que sus nuevos jefes ya no eran maestros que los ayudarían a vivir mejor sino explotadores desalmados a quienes únicamente les interesaba el oro y la plata. La mayor parte de los conquistadores era analfabeta y en muchos de ellos se daban los siete pecados capitales, destacando la avaricia y la ira. Era raro un conquistador que tuviera buenas costumbres; así, en los primeros años acabaron con lo que había demorado siglos construir. Ni siquiera tuvieron la perspicacia para darse cuenta de las ventajas económicas que hubiera supuesto mantener el conocimiento que tenían los incas en diferentes materias, como medicina, hidráulica, ingeniería, y en especial caminos, agricultura, técnica textil.

La rapidez con que se eliminó a la élite incaica fue una gran pérdida para la humanidad. Como los incas no conocían la escritura, todo el conocimiento se trasmitía en forma oral; por eso la desaparición de un amauta era como perder una biblioteca. No podemos dejar de conjeturar la cantidad de conocimientos que hubiéramos heredado si los amautas e intelectuales incas hubieran sido capaces de escribir lo que sabían. De ser así nos hubiéramos enterado de sus métodos de cálculo, conocimientos de arquitectura y de construcción de fortalezas, palacios y
templos que admiramos hasta la fecha. También hubiéramos conocido sus conceptos de urbanismo en la creación de nuevas ciudades, o cómo planearon, diseñaron y construyeron sus caminos que resisten durante siglos los rigores de la naturaleza, lluvias, avalanchas. Hubiéramos aprendido sus métodos de riego, cultivo, rotación de tierras, y conocimientos logísticos de aprovisionamiento, mantenimiento, y control de alimentos.

Otro campo que nos hubiera interesado conocer a fondo es su conocimiento de medicina. Sobre esto último permítanme dar un testimonio familiar: mi hermano Donald Morote, cuando era Jefe de Neurocirugía del Hospital del Empleado, para probar la eficacia de los instrumentos que los incas utilizaban en las trepanaciones craneanas, operó en un par de ocasiones con instrumentos originales incaicos. En ambas operaciones obtuvo el éxito que se esperaba; la prensa de los años 1970 cubrió el evento.

En fin, no pudo ser; de la sabiduría del imperio incaico nos quedamos con información muy sucinta y de segunda mano hecha por cronistas mestizos o indígenas que no vivieron en la época de los incas ni fueron educados en la Casa de Saber. Sus crónicas, valiosísimas en cuanto a la narración de la conquista, no pudieron trasmitir el conocimiento del imperio. El mestizo Inca Garcilaso de la Vega, nuestro mejor cronista, nació en Cusco cinco años después de la fundación española de esa ciudad, es decir cuando ya había desaparecido la intelectualidad incaica.

Sin embargo, Garcilaso fue testigo en su niñez de comentarios que sobre el pasado se hacían en su casa materna; ya adolescente pasó a ser educado bajo la tutela española en Cusco de la que salió a los veinte años en dirección a España para nunca más regresar. Los Comentarios Reales los escribió en su vejez basado en sus recuerdos y los escritos de cronistas españoles que vivieron más tiempo que él en Perú, pero que no fueron lo suficientemente educados para apreciar la cultura incaica. De lo que sí escribieron mucho los cronistas españoles fue de las proezas
militares de los conquistadores y sus luchas fratricidas.

Entonces, ¿qué herencia sobre educación nos quedó del Imperio Incaico? La magnitud del imperio, sus restos monumentales, la cerámica, los tejidos, la red de caminos que hasta ahora apreciamos justifican que pensemos que era una civilización avanzada que no pudo llegar a ese grado de desarrollo sin haber tenido un sistema educativo eficiente. Este logro se debe sin la menor duda a sus maestros, los amautas, la piedra fundamental del imperio que recibió desde su fundación la más alta prioridad en los planes del gobierno. Pero creo que hay algo más que nos dejaron los incas, y es el afán por aprender: basta ver los sacrificios que hacen las familias de hoy por educar a sus hijos, y éstos mismos el interés que ponen por ingresar en alguna universidad, ambiciones que se frustran por causas ajenas a sus deseos. Nadie duda de que los jóvenes peruanos deseen aprender, ir a un buen colegio, tener libros y buenos maestros. Tomaremos este punto más adelante.

LA RABONA

La Historia de los pueblos se construye también con la participación de héroes anónimos cuyos nombres por ingrato olvido no se consignan en los anales que registran los acontecimientos dignos de ser tomados en cuenta.

Ello no quiere decir que su presencia haya sido olvidable. El personaje histórico de LA RABONA es uno de ellos y evoca de cuerpo entero la raza y el temple de la mujer en el mundo, en este caso particular de la mujer peruana.

Hemos tomado de http://www.sucedioenelperu.org/ esta semblanza de nuestras heroínas anónimas para compartirlas con todos ustedes.


Sucedio en el Perú - La Rabona
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La rabona es un personaje colectivo y anónimo, fundamental para comprender a los ejércitos del siglo XIX. Desde la independencia hasta fines de siglo, pasando por la guerra del Pacífico, no se concebía un ejército que no estuviera acompañado por rabonas. Ellas seguían a las tropas en sus marchas, de lo cual derivaron su nombre, por estar a la cola de las columnas. Su misión era preparar la comida y mantener los uniformes. No existía el servicio de intendencia y la logística estaba entregada a estas mujeres.

Eran mujeres muy aguerridas que afrontaban los peligros de la guerra con toda naturalidad. No faltó oportunidad que un ejército vencedor arrasara con las rabonas que acompañaban a los perdedores. Ellas eran nacidas en el mundo popular, en algún momento de sus vidas se habían sumado a la vida militar, y gozaban de las ventajas de pertenecer a los cuerpos armados, en medio de los años convulsos de ese siglo.

Algunas de estas mujeres incluso entraban al combate, a llevar agua en medio de la refriega. Ellas eran llamadas cantineras, en alusión a la cantina llena de agua que arrastraban en el combate. Una muy famosa es conocida como “Marta la cantinera”. Ella era partidaria de Nicolás de Piérola y queda constancia que participó de la resistencia nacional contra la ocupación chilena. En el departamento de Ica, los pierolistas animaron montoneras que resistieron a los ocupantes e incluso se enfrentaron contra peruanos partidarios de García Calderón.

Posteriormente, durante la guerra civil entre Cáceres y Piérola, en 1895, “Marta la cantinera” volvió a alistarse. Fue herida en una pierna y luego del triunfo de los suyos reclamó una pensión por sus méritos como guerrera. Gracias a ello se conoce algo de su vida, porque Marta llenó unos formularios que se hallan en el archivo militar.

Su nombre era María Olinda Reyes y participó como combatiente en la contienda de 1895. Durante la captura de Lima había entrado por la entonces hacienda San Borja y fue herida al quitarle al coronel Ugarte una pieza de artillería. Siguió adelante y participó de la captura de la torre de Santo Domingo; luego de lo cual fue ascendida a capitana en el campo de batalla, que entonces era la misma ciudad de Lima. Una marinera la recuerda, “muchachos vamos a Lima que viene la montonera, con Felipe Santiago Oré y Marta la cantinera.”

Las rabonas representan al ejército de la era de los caudillos. Eran personajes indispensables. No funcionaban las columnas militares, sino gracias a estas mujeres que se encargaban de vestido y alimentación. Muchas veces eran parientes de los soldados y seguían su suerte. Eran madres, esposas o amantes de los combatientes y habían hecho su espíritu a la lucha. Eran tremendamente disciplinadas y sabían hacer valer sus derechos. Protestaban si eran atropelladas y los jefes militares les tenían respeto.

Junto con el personal de las ambulancias, en cuyo apoyo participaron con frecuencia, las rabonas constituyeron la primera línea de retaguardia de los ejércitos del siglo XIX.

tomado de http://www.sucedioenelperu.org/mujeres/rabona.htm

sábado, 25 de abril de 2009

QUEDARSE CON EL ORO Y EL MORO

(Transcripción de Belcart.com )

Esta es una locución bastante difundida en nuestro lenguaje coloquial y, por lo general, se la usa para ponderar el precio y el aprecio (a veces, bastante exagerado) de una cosa o persona.

El origen del dicho fue un hecho de armas protagonizado por un grupo de caballeros jerezanos durante las guerras de la Reconquista.

Sucedió que, durante una incursión afortunada, estos caballeros lograron capturar a unos cincuenta moros notables, entre los que se encontraban Abdalá, el alcalde de la ciudad malagueña de Ronda y un sobrino de éste, llamado Hamet.

El alcaide obtuvo muy pronto su rescate, mediante el pago de una fuerte suma de dinero, pero no así los demás -ni siquiera su sobrino Hamet-, pese a los enérgicos requerimientos del propio rey Juan II de Castilla.

Los caballeros -y particularmente, la esposa de uno de ellos- exigían la entrega de cien doblas (monedas castellanas de oro) por la liberación del cautivo.

En virtud de esto, el rey ordenó que Hamet fuese trasladado a la Corte, pero debido al forcejeo entre el soberano y los caballeros por el cobro del rescate, la malicia del pueblo no tardó en acuñar la frase quedarse con el oro y el moro, aplicada a la aparente intención negociadora (en su favor) del rey.

Con el tiempo, el dicho comenzó a aplicarse para censurar a toda persona que pretende retener más de lo que le corresponde por derecho, y así es comno lo usamos en la actualidad.

miércoles, 15 de abril de 2009

EL INCA AJEDRECISTA


Por : Don Ricardo Palma
De : Tradiciones Peruanas

Se sabe, por tradición, que los capitanes Hernando de Soto, Juan de Rada, Francisco de Chaves, Blas de Atienza y el tesorero Riquelme se congregaban todas las tardes, en Cajamarca, en el departamento que sirvió de prisión al inca Atahualpa. Allí, para los cinco nombrados y tres o cuatro más, funcionaban dos tableros, toscamente pintados, sobre la respectiva mesa de madera. Las piezas eran hechas del mismo barro que empleaban los indígenas para la fabricación de idolillos y demás objetos de alfarería aborigen.

Honda preocupación abrumaría el espíritu del inca en los dos o tres primeros meses de su cautiverio, pues aunque todas las tardes tomaba asiento junto a Hernando de Soto, su amigo y amparador, no daba señales de haberse dado cuenta de la manera como actuaban las piezas ni de los lances y accidentes del juego. Pero una tarde, en las jugadas finales de una partida empeñada entre Soto y Riquelme, hizo ademán Hernando de movilizar el caballo y el inca, tocándole ligeramente en el brazo, le dijo en voz baja:

-No, capitán, no ... ¡El castillo!

La sorpresa fue general. Hernando, después de breves segundos de meditación, puso en juego la torre, como le aconsejara Atahualpa, y pocas jugadas después sufría Riquelme inevitable mate.

Después de aquella tarde, y cediéndole siempre las piezas blancas en muestra de respetuosa cortesía, el capitán don Hernando de Soto invitaba al inca a jugar una sola partida, y al cabo de un par de meses el discípulo era ya digno del maestro. Jugaban de igual a igual.

Comentábase que los otros ajedrecistas españoles, con excepción de Riquelme, invitaron también al inca: pero éste se excusó siempre de aceptar, diciéndoles por medio del intérprete Felipillo:

-Yo juego muy poquito y vuestra merced juega mucho.

La tradición popular asegura que el inca no habría sido condenado a muerte si hubiera permanecido ignorante en el ajedrez. Dice el pueblo que Atahualpa pagó con la vida el mate que por su consejo sufriera Riquelme en memorable tarde. En el famoso consejo de veinticuatro jueces, consejo convocado por Pizarro, se impuso a Atahualpa la pena de muerte por trece votos a once. Riquelme fue uno de los trece que suscribieron la sentencia.

martes, 20 de enero de 2009

MI NOMBRE ES KUNTA KINTE

Hace un poco mas de treinta años (1977) Alex Haley publicó el best seller ROOTS (Raíces), con la cual ganara el Premio Pulitzer.

Inspirada en los relatos que le hiciera su abuela y quien a su vez la recibió de sus antepasados, emprendió una profunda investigación de sus ancestros hasta hallar su origen africano.

Encontró entonces que el nombre del esclavo traído a Norteamérica a los 17 años fue KUNTA KINTE , su más remoto pariente, jamás quiso cambiar su nombre ni sus costumbres , ni ocultar su origen ni dejar de reseñar sus historias de la remota aldea africana en Gambia.

Este video corresponde a una de las escenas que corresponde a su captura y castigo . El capataz manda a azotarle y lo obliga a reconocerse con el nombre de "toby", nombre de esclavo asignado en esa plantación.

A pesar del duro castigo Kunta Kinte no se doblega y sigue pronunciando su nombre de africano.

Hoy que uno de los descendientes de esos esclavos reducidos a condiciones infrahumanas, ha alcanzado la más alta autoridad del país más poderoso del mundo, resuenan los látigos para recordar que cada lágrima, cada gota de sangre , cada grito de rabia que se dio durante el esclavismo norteamericano han sido la semilla que esperó crecer pacientemente hasta este día.

El tiempo dirá si el sueño de Martin Luther King se ha cumplido.

Aún ahora, después de dos siglos el orgulloso esclavo seguirá afirmando : Mi nombre es Kunta Kinte, hijo de Binta y Omoro..

sábado, 20 de diciembre de 2008

LA ESPADA DE DAMOCLES

La Espada de Damocles pende sobre su cabeza...es una expresión muy usual en nuestro idioma que alude a una amenaza constante y presente y que pone en peligro nuestra situación convirtiéndola en incierta.

Su origen se encuentra en las "Tusculanas " de Cicerón que nos cuenta que en el siglo IV a.C., en Siracusa, durante el reinado del tirano Dionisio I el Viejo, había un cortesano llamado Damocles que no hacía más que envidiar ostensiblemente la buena fortuna del gobernante.

Envidiaba tanto el poder y fortuna de su señor, que manifestaba continuamente sus deseos en voz alta a quien les escuchase.

Como Damocles insistía e insistía, Dionisio resolvió escarmentarlo proponiéndole que ocupara su puesto por una noche.

Le ofreció un banquete, pero cuando Damocles procedió a ocupar el sitial de honor advirtió con espanto que sobre su cabeza colgaba una enorme espada suspendida de una crin de caballo y estuvo toda la comida aterrado por la posibilidad de que se le clavara en el cráneo. Parece que Dionisio el Viejo le hizo comprender así lo efímero de la prosperidad.

“¿Ves esa espada?, cualquier cambio en el ambiente puede hacerla caer sobre tu cabeza”.

Entonces el cortesano comprendió que era mejor su vida de siervo que correr los peligros del mando, rodeado de odios y conspiraciones.

sábado, 6 de diciembre de 2008

FRANCISCO DE PAULA GONZALES VIGIL : YO DEBO ACUSAR, YO ACUSO

Un gran escritor francés, Emilio Zola, hizo célebre la frase “Yo acuso”, sin imaginarse que al pronunciar dramáticamente estas palabras ante los tribunales de Francia estaba repitiendo la misma frase que varios lustros que antes había pronunciado un peruano ilustre ante la Cámara de Diputados.

Francisco de Paula Gonzáles Vigil, diputado por Tacna y una de las figuras más destacadas de los primeros parlamentos nacionales, lanzó en 1,832 su famosa catilinaria contra el presidente Agustín Gamarra, acusándolo de haber cometido violaciones graves a la constitución del Estado y concluyó con su conocido: “Yo debo acusar, yo acuso”.

Gonzáles Vigil adquiere desde entonces una visible notoriedad y se consagra como el abanderado en la defensa de la libertad y de la constitución convirtiéndose en uno de los pilares de la república en el apogeo de la anarquía y el caudillismo.

Gonzáles Vigil llegó al parlamento en 1,825, representando a la provincia de Arica y en sus primeros años pasó casi desapercibido, dándole a notar ocho años más tarde cuando pronunció su arenga contra Gamarra. Pero parece como si su auténtica vocación se hubiera resuelto en el Congreso, porque es aquí donde realizó su gran obra de bien nacional por espacio de treinta años.

ARENGA DE FRANCISCO DE PAULA GONZALES VIGIL CONTRA GAMARRA : PARLAMENTO PERUANO 1832

"Esta es una discusión que deberá contarse entre los progresos del sistema americano. El ejecutivo ha decretado la expulsión sin previo juicio del ciudadano Jaramillo. Ha deportado a un legislador y por orden suya se ha asaltado el sagrado depósito de una imprenta. Los cargos son graves y la Constitución impone el deber ineluctable de acusar.

Tengo que distinguir entre la dignidad de la función y la debilidad del hombre que la desempeña.

Yo entiendo que el magistrado no obra mal porque él es obra de las leyes, el que se sobrepone a ellas es el hombre y ese hombre, en tal caso, es un tirano y decid entonces que lo rodean el terror y el despotismo, pero no le deis el nombre de respetabilidad, porque la respetabilidad no puede nacer de la infracción de la ley. ¿Y si cae el gobernante se alterará la paz? Y yo pregunto a mi vez ¿Puede haber paz en el desorden?.

Cristo no vino a traer la paz sino la guerra porque el señor trajo una buena guerra para romper una mala paz. Se habla de la humana imperfección como excusa del incumplimiento de la ley, porque los hombres son lo que son, se han hecho las leyes para que sean lo que deben ser, se anuncia el caos pero los males del presente nada tienen que envidiar a los horrores que se preveen para el porvenir.

Si se nos objeta la sangre y el terror de la anarquía, objetaremos la sangre y el terror del despotismo, a más de la ignominia.

La nación nos está mirando en este instante y aguarda nuestra resolución para cubrirnos de gloria o de ignominia sempiterna. Yo debo acusar, yo acuso, para que sepa mi Patria y sepan también todos los pueblos libres, que cuando se trató de acusar al ejecutivo por haber infringido la Constitución, el Diputado Vigil dijo: ¡Yo debo acusar, yo acuso! .

(El material gráfico pertenece al Historiador Eduardo Dargent)

jueves, 27 de noviembre de 2008

SIMON BOLIVAR : JURAMENTO DE ROMA

Juramento en el Monte Sacro

15 de agosto de 1805

¿Conque éste es el pueblo de Rómulo y Numa, de los Gracos y los Horacios, de Augusto y de Nerón, de César y de Bruto, de Tiberio y de Trajano? Aquí todas las grandezas han tenido su tipo y todas las miserias su cuna.

Octavio se disfraza con el manto de la piedad pública para ocultar la suspicacia de su carácter y sus arrebatos sanguinarios; Bruto clava el puñal en el corazón de su protector para reemplazar la tiranía de César con la suya propia; Antonio renuncia los derechos de su gloria para embarcarse en las galeras de una meretriz; sin proyectos de reforma, Sila degüella a sus compatriotas, y Tiberio, sombrío como la noche y depravado como el crimen, divide su tiempo entre la concupiscencia y la matanza.

Por un Cincinato hubo cien Caracallas, por un Trajano cien Calígulas y por un Vespasiano cien Claudios. Este pueblo ha dado para todo; severidad para los viejos tiempos; austeridad para la República; depravación para los Emperadores; catacumbas para los cristianos; valor para conquistar el mundo entero; ambición para convertir todos los Estados de la tierra en arrabales tributarios; mujeres para hacer pasar las ruedas sacrílegas de su carruaje sobre el tronco destrozado de sus padres; oradores para conmover, como Cicerón; poetas para seducir con su canto, como Virgilio; satíricos, como Juvenal y Lucrecio; filósofos débiles, como Séneca; y ciudadanos enteros, como Catón.

Este pueblo ha dado para todo, menos para la causa de la humanidad: Mesalinas corrompidas, Agripinas sin entrañas, grandes historiadores, naturalistas insignes, guerreros ilustres, procónsules rapaces, sibaritas desenfrenados, aquilatadas virtudes y crímenes groseros; pero para la emancipación del espíritu, para la extirpación de las preocupaciones, para el enaltecimiento del hombre y para la perfectibilidad definitiva de su razón, bien poco, por no decir nada.

La civilización que ha soplado del Oriente, ha mostrado aquí todas sus fases, han hecho ver todos sus elementos; mas en cuanto a resolver el gran problema del hombre en libertad, parece que el asunto ha sido desconocido y que el despejo de esa misteriosa incógnita no ha de verificarse sino en el Nuevo Mundo.

¡Juro delante de usted; juro por el Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor, y juro por mi Patria, que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español!

Simón Bolívar

viernes, 14 de noviembre de 2008

LA CAJA DE PANDORA

Cierto día, El poderoso Zeus decidió castigar a los hombres porque se habían vuelto malvados y soberbios. Y llamando a su hijo Vulcano, le ordenó:

-Necesito que me fabriques rápidamente una mujer.

El herrero divino, que había llegado cojeando y distraído hasta el trono de su padre, se sobresaltó al oír aquello.

-¡Fabricar una mujer! -exclamó-. Pero, señor, eso es mucho más difícil que forjar la armadura de Marte o cincelar el escudo de Minerva.

Pero ante la insistencia de Zeus, el feo Vulcano, obediente, regresó a la fragua y empezó a fabricar la mujer que su padre le pedía con tanto interés.

Con sus brazos vigorosos, la modeló hábilmente hasta hacerla en todo semejante a las bellísimas diosas. Finalmente, le dio por alma una chispa de fuego divino que ardía en los inmensos hornos del Olimpo.

Rápidamente acudió Minerva para admirarla y le regaló un cinturón de perlas y un riquísimo vestido de púrpura y piedras preciosas; también la bella y dulce Venus esparció sobre la cabeza de la recién creada doncella las más exquisitas virtudes femeninas, mientras las Gracias, las Charites y las Horas de adornaban el pecho y los brazos con joyas refulgentes y guirnaldas de flores pefumadas.

Incluso Zeus quiso ofrecer su regalo a la bellísima mortal, antes de enviarla entre los hombres.

-Te doy el nombre de Pandora, ¡oh, graciosa doncella! -dijo Zeus-. Tu nombre significa la mujer “de todos los dones”. A los que acabas de recibir añado éste mío. Se trata de éste cofrecillo que llevarás contigo cuando bajes a la Tierra. Contiene todos los males que pueden hacer llorar, sufrir, destrozar a los hombres. Guárdate, pues, de abrirlo por nada del mundo. Si lo hicieras, los males se esparcirían por la Tierra, mientras que aquí permanecerán encerrados, eternamente presos, sin que puedan perjudicar a nadie.

La mujer recién creada, acogió con gratitud el don de Zeus y sobre un magnífico carro descendió a la Tierra, donde el Destino le había señalado como esposa del rey Epimeteo, hermano de Prometeo.

La curiosidad de Pandora, poco a poco, empezó a inquietar su pensamiento. ¿Qué contenía el precioso cofrecillo regalado por Zeus? ¿Todos los males? ¿Y si abriese apenas un poquito la tapa y mirase con precaución por la rendija para ver cómo eran?

Pandora levantó la tapa, e inclinó el rostro hacia la breve abertura, pero tuvo que apartarse rápidamente, presa del mayor espanto. Un humo denso, negro, acre, salía en enormes espirales del cofre, mientras mil horribles fantasmas se dibujaban en aquellas tinieblas que invadían el Mundo y oscurecían el Sol.

Eran todas las enfermedades, todos los dolores, todas las fealdades y todos los vicios. Y todos ellos, rápidos, incontenibles y violentos, salían del cofre irrumpiendo en las tranquilas moradas de los hombres.

En vano, Pandora trataba afanosamente de cerrar el cofre, de cortar el paso a los males, de remediar el desastre. El Destino inexorable se cumplía y desde entonces la vida de los hombres fue desolada por todas las desventuras desencadenadas por Zeus.

Cuando todo el humo denso se esfumó en el aire y el cofre parecía vacío, Pandora miró al interior, y vio todavía un gracioso pajarillo de alas tornasoladas.

Era la Esperanza.

Se apresuró a cerrar el cofre impidiendo así que la Esperanza se escapara al igual que todo lo que había contenido en su interior.

De ésta manera se conserva guardada en el rincón más profundo de nuestros corazones la Esperanza de los hombres.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

EL SUEÑO DE MARTIN LUTHER KING

El 28 de agosto de 1963 las 200.000 personas que habían marchado sobre Washington en apoyo de los derechos civiles, le oyeron pronunciar Martin Luther King su más famoso discurso: "Sueño con el día en que esta nación se levante para vivir de acuerdo con su creencia en la verdad evidente de que todos los hombres son creados iguales (...) Sueño con el día en que mis cuatro hijos vivan en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por la integridad de su carácter".



45 años después el sueño, el esfuerzo y el sacrificio de miles de hombres afro estadounidenses se hace realidad a través de la elección de Barack Obama de ascendencia Keniata, nunca más ciertas las palabras del Reverendo Martin Luther King , nunca más estremecedoras sus arengas por la justicia y la igualdad de los seres humanos por encima de sus características superficiales.

Pensamos en los miles de miles de africanos arrancados de sus pueblos para convertirse en esclavos y creemos que en sus tumbas hay un tum tum inconfundible de alegría y de jolgorio, enormes sonrisas se elevarán hacia al cielo y allí un hombre sereno dirá esta vez "Yo tuve un sueño y hoy se ha cumplido".

viernes, 31 de octubre de 2008

CARTA DEL ALMIRANTE MIGUEL GRAU SEMINARIO A LA VIUDA DEL CAPITAN ARTURO PRAT CHACON


El Gran Almirante Peruano Don Miguel Grau Seminario a quien la Historia lo recuerda como el Caballero de los Mares, tuvo un enorme gesto de humanidad y reconocimiento con un adversario circunstancial durante la Guerra del Pacífico , otro grande en los anales históricos de Chile , el valiente Capitán Arturo Prat Chacón.

Acabado el Combate de Iquique y muerto el Capitán Prat -no obstante la orden de Grau de capturarlo vivo- El comandante del "Huáscar" , que nunca tuvo rasgos de soberbia, en un acto propio de su grandeza ordenó de inmediato que se recojan las prendas que al momento de morir en pleno combate portaba el Capitán Prat.

Lo hizo para hacerle llegar a su Viuda la Sra Carmela Carbajal todas aquellos objetos conjuntamente con esta carta llena de altruismo y solidaridad poca veces visto en medio de los fragores de una guerra.

La respuesta de la Viuda del Capitán Prat, es no menos digna. Ambas son sin duda muestas de una época ya pasada pero que a través de estas epístolas dejan constancia de un modo de vida en la que la práctica de valores no se enseñaban sino que se aprendían de ejemplos como estos.

CARTA DEL ALMIRANTE GRAU

Monitor "Huáscar", Pisagua, Junio 2 de 1879

Dignísima señora:

Un sagrado deber me autoriza a dirigirme a usted y siento profundamente que esta carta, por las luchas que va a rememorar, contribuya a aumentar el dolor que hoy, justamente, debe dominarla .

En el combate naval del 21 próximo pasado, que tuvo lugar en las aguas de Iquique, entre las naves peruanas y chilenas, su digno y valeroso esposo, el Capitán de Fragata don Arturo Prat, Comandante de la "Esmeralda", fue, como usted no lo ignorará ya, víctima de su temerario arrojo en defensa y gloria de la bandera de su Patria.

Deplorando sinceramente tan infausto acontecimiento y acompañándola en su duelo, cumplo con el penoso deber de enviarle las, para usted, inestimables prendas que se encontraron en su poder y que son las que figuran en la lista adjunta. Ellas le servirán indudablemente de algún pequeño consuelo en medio de su gran desgracia, y para eso me he anticipado a remitírselas.

Reiterándole mis sentimientos de condolencia, logro, señora, la oportunidad para ofrecerle mis servicios, consideraciones y respetos con que me suscribo de usted, señora, muy afectísimo seguro servidor.

Miguel Grau

Inventario de los objetos encontrados al capitán de fragata don Arturo Prat, comandante de la corbeta chilena “Esmeralda”, momentos después de haber fallecido a bordo del monitor “Huáscar”

  • Una espada sin vaina, pero con sus respectivos tiros.
  • Un anillo de oro de matrimonio.
  • Un par de gemelos y dos botones de pechera de camisa, todos de nácar.
  • Tres copias fotográficas, una de su señora y las otras dos probablemente de sus niños.
  • Una reliquia del Corazón de Jesús, escapulario de la Virgen del Carmen y medalla de la Purísima.
  • Un par de guantes de preville.
  • Un pañuelo de hilo blanco, sin marca.
  • Un libro memorándum.
  • Una carta cerrada y con el siguiente sobre escrito: “Señor Lassero. Gobernación Marítima de Valparaíso. Para entregar a don Lorenzo Paredes”.
Al ancla, Iquique, mayo 21 de 1879

RESPUESTA DE DOÑA CARMELA CARVAJAL A LA CARTA
DEL ALMIRANTE MIGUEL GRAU

Valparaíso, 1° de Agosto de 1879

Señor don Miguel Grau.

Distinguido Señor:

Recibí su fina y estimada carta fechada a bordo del "Huáscar", en 2 de Junio del corriente año.

En ella, con la hidalguía del caballero antiguo, se digna usted a acompañarme en mi dolor, deplorando sinceramente la muerte de mi esposo, y tiene la generosidad de enviarme las queridas prendas que se encontraron sobre la persona de mi Arturo, prendas para mí de un valor inestimable, por ser, o consagradas por su afecto, como los retratos de mi familia, o consagradas por su martirio, como la espada que lleva su adorado nombre.

Al proferir la palabra martirio, no crea usted, señor, que sea mi intento inculpar al jefe del "Huáscar" de la muerte de mi esposo. Por el contrario, tengo la conciencia de que el distinguido jefe que, arrostrando el furor de innobles pasiones, sobreexcitadas por la guerra, tiene hoy el valor, cuando aún palpitan los recuerdos de Iquique, de asociarse a mi duelo y de poner muy alto el nombre y la conducta de mi esposo en esa jornada, y que tiene aún el más raro valor de desprenderse de un valioso trofeo, poniendo en mis manos una espada que ha cobrado un precio extraordinario por el hecho mismo de no haber sido rendida; un jefe semejante, un corazón tan noble, se habría, estoy cierta, interpuesto, a haberlo podido, entre el matador y su víctima, y habría ahorrado un sacrificio tan estéril para su Patria como desastroso para mi corazón.

A este propósito, no puedo menos de expresar a usted que es altamente consolador, en medio de las calamidades que origina la guerra, presenciar el grandioso despliegue de sentimientos magnánimos y luchas inmortales que hacen revivir en esta América las escenas y los hombres de la epopeya antigua.

Profundamente reconocida por la caballerosidad de su procedimiento hacia mi persona, y por las nobles palabras con que se digna honrar la memoria de mi esposo, me ofrezco muy respetuosamente de usted atenta y affma.

S.S. Carmela Carvajal de Prat.