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miércoles, 20 de junio de 2012

CONSEJOS PARA DESARROLLAR LA RESILIENCIA ENTRE NIÑOS Y ADOLESCENTES


Por:Asociación Americana de Psicología


Todos podemos desarrollar resiliencia y ayudar a que nuestros hijos la desarrollen 
también. Implica conductas, pensamientos y acciones que pueden aprenderse con 
el paso del tiempo. A continuación, presentamos consejos para desarrollar la 
resiliencia.
  1. Establezca relaciones
    Enséñele a su hijo cómo hacer amigos, inclusive la capacidad de sentir empatía,

    o de sentir el dolor del otro. Anime a su hijo a ser amigo para poder tener amigos. 
    Desarrolle una red familiar fuerte para respaldar a su hijo ante las desilusiones 
    y heridas inevitables. En la escuela, hay que estar atento al hecho de que 
    ningún niño esté aislado. Relacionarse con las personas brinda apoyo social y 
    fortalece la resiliencia. Algunos encuentran consuelo recurriendo a un poder 
    supremo, mientras que otros lo hacen a través de una religión organizada o 
    en forma privada y tal vez usted desee introducir sus tradiciones religiosas
    a su hijo.
  2. Ayude a su hijo haciendo que ayude a otros
    Ayudar a otros puede permitirle a los niños superar la sensación de que no 

    pueden hacer nada. Anime a su hijo a realizar trabajos voluntarios apropiados 
    para su edad, o pídale ayuda con alguna tarea que él pueda realizar. En la 
    escuela, realice una sesión creativa con los niños buscando maneras de ayudar 
    a los demás.
  3. Mantenga una rutina diaria
    Respetar una rutina puede ser reconfortante para los niños, en especial para 

    los más pequeños que anhelan estructuras en su vida. Anime a su hijo a 
    desarrollar sus propias rutinas.
  4. Tómese un descanso
    Si bien es importante seguir las rutinas, preocuparse incesantemente puede 

    resultar contraproducente. Enséñele a su hijo cómo concentrarse en algo 
    distinto a lo que le preocupa. Dese cuenta de las cosas a las que su hijo está 
    expuesto y que puedan ser inquietantes; sean noticias, Internet o conversaciones 
    que oyen por casualidad y asegúrese de que su hijo tome un descanso de esas 
    cosas si le causan inquietud. Si bien las escuelas son responsables del rendimiento 
    en exámenes estandarizados, destine un tiempo no estructurado durante el día 
    escolar para que los niños desarrollen su creatividad.
  5. Enseñe a su hijo a cuidar de sí mismo
    Dé un buen ejemplo y enséñele a su hijo la importancia de darse tiempo para 

    comer como es debido, hacer ejercicios y descansar. Asegúrese de que su hijo 
    tenga tiempo para divertirse y de que no tenga programado cada minuto de su 
    vida sin ningún momento para relajarse. Cuidarse e incluso divertirse ayudará a
     su hijo a mantener el equilibrio y enfrentar mejor los momentos estresantes.
  6. Avance hacia sus metas
    Enséñele a su hijo a fijarse metas razonables y luego a avanzar dando un solo 

    paso a la vez para lograr alcanzarlas. Avanzar hacia esa meta, incluso con un 
    paso muy pequeño, y recibir elogios por hacerlo hará que su hijo se concentre 
    en su logro en lugar de fijarse en lo que no logró y puede ayudarle a desarrollar 
    resiliencia para salir adelante ante los desafíos. En la escuela, divida las tareas
    grandes en pequeñas metas alcanzables por los niños más pequeños, y para los 
    más grandes, reconozca los logros a medida que avanzan hacia las metas mayores.


    Alimente una autoestima positiva
  7. Ayude a su hijo a recordar cómo pudo lidiar satisfactoriamente con dificultades 
    en el pasado y luego ayúdelo a entender que esos desafíos pasados lo ayudan a 
    desarrollar la fortaleza para manejar desafíos futuros. Ayude a su hijo a que 
    aprenda a confiar en sí mismo para resolver los problemas y tomar las decisiones
    adecuadas. Enséñele a su hijo a tomar la vida con humor y la capacidad de reírse 
    de sí mismo. En la escuela, ayude a los niños a ver cómo los logros individuales
    contribuyen al bienestar de la clase como un todo.
  8. Mantenga las cosas en perspectiva y una actitud positiva
    Incluso cuando su hijo esté enfrentando sucesos dolorosos, ayúdelo a ver la 

    situación en un contexto más amplio y a mantener una visión de largo plazo. 
    Si bien su hijo puede ser demasiado joven para ver las cosas a largo plazo por 
    sí mismo, ayúdelo a ver que existe un futuro más allá de la situación actual y que 
    el futuro puede ser bueno. Una actitud optimista y positiva le permite a su hijo 
    darse cuenta de las cosas buenas de la vida y seguir adelante incluso en los 
    momentos más difíciles. En la escuela, utilice la historia para mostrar que la vida
    sigue después de las adversidades.
  9. Busque oportunidades para el autodescubrimiento
    Los momentos difíciles suelen ser los momentos en los que los niños aprenden 

    más sobre sí mismos. Ayude a que su hijo vea cómo lo que está enfrentando 
    puede enseñarle a entender de qué está hecho. En la escuela, considere 
    conversaciones sobre lo qué ha aprendido cada estudiante después de enfrentar 
    una situación difícil.
  10. Aceptar que el cambio es parte de la vida
    Los cambios pueden a menudo ser terribles para los niños y adolescentes. 

    Ayude a su hijo a ver que el cambio forma parte de la vida y que se puede 
    reemplazar con nuevas metas a aquéllas que puedan haberse convertido en 
    inalcanzables. En la escuela, señale cómo los estudiantes cambiaron a medida 
    que avanzaban al siguiente grado y analice cómo ese cambio ha tenido un
    impacto sobre ellos.

miércoles, 6 de junio de 2012

CIBERBULLYNG O EL ACOSO VIRTUAL


Recientemente, los expertos han venido elaborando un nuevo concepto que se vale de medios electrónicos y que recibe el nombre de ciberbullyng o ciberacoso. Esta conducta se define como acoso entre iguales en el entorno TIC e incluye actuaciones de chantaje, vejaciones e insultos de niños a otros niños. En una definición más exhaustiva, se puede decir que el ciberbullying suponedifusión de información lesiva o difamatoria en formato electrónico a través demedios de comunicación como el correo electrónico, la mensajería instantánea, las redes sociales, la mensajería de texto a través de teléfonos o dismóviles o la publicación de vídeos y fotografías en plataformas electrónicas ddifusión de contenidos.

La clave, en cualquier caso, es que se trata de una situación en que acosador y víctima son niños: compañeros de colegio o instituto y personas con las que se relacionan en la vida física.


CARACTERÍSTICAS DEL CIBERACOSO

  1. Agresión repetida y duradera en el tiempo.
  2. Suele existir contacto o relación previa en el mundo físico.
  3. Intención de causar daño: no siempre se da en los primeros estadios del proceso.
  4. Puede estar ligado o no a situaciones de acoso en la vida real.
  5. Usar medios TIC: sms, e-mail, teléfonos móviles, redes sociales, blogs, foros, salas de chats…




jueves, 31 de mayo de 2012

Consecuencias del Maltrato Infantil (Save To Children)




Consecuencias Físicas


Las consecuencias del castigo físico pueden abarcar desde el dolor físico, cortes menores y moretones, hasta lesiones serias que resulten en una discapacidad física crónica. Las investigaciones realizadas apoyan la teoría de que el Castigo Físico y Humillante es una estrategia de disciplina poco efectiva en niños de todas las edades y que además resulta peligrosa con frecuencia. Una de las preocupaciones es que la efectividad del castigo decaiga con el uso constante y así su severidad deba incrementarse sistemáticamente.

Al desensibilizarse ante los golpes y frustrados por la disminución de los resultados, padres, maestros y otros tutores pueden pasar de las palmadas a los golpes fuertes. Como resultado, los niños pueden sufrir lesiones que necesiten atención médica, que puedan dejar daños permanentes y hasta causarles la muerte.

Consecuencias psicosociales


Aunque las consecuencias físicas son más inmediatas y más obvias, son los aspectos psicosociales los que causan mayor preocupación. No importa cuál sea su edad, las mentes en desarrollo de los niños son dañadas por el trato violento.

Existe una relación entre el Castigo Físico y Humillante y la depresión, la baja autoestima, una adaptación psicológica negativa y una mala relación con los padres. La siguiente lista muestra algunos de los efectos psicosociales del Castigo Físico y Humillante de niños.
  1. Baja la autoestima de los niños, enseñándoles a tener poco control de sí mismos y promoviendo expectativas negativas de su propia persona. 
  2. Interfiere con el proceso de aprendizaje y con su desarrollo cognitivo, sensorial y emocional. Las investigaciones indican que los niños que son humillados y castigados físicamente tienen un bajo desempeño en tareas escolares comparados con otros niños (Straus, 1999). Con frecuencia, los niños citan el Castigo Físico y Humillante como razón para abandonar la escuela, así como la pobreza y la discriminación de género. 
  3. Atenta contra el uso de la razón. Al descartar el diálogo y la reflexión, merma la capacidad para comprender la relación entre el comportamiento y sus consecuencias.
  4. Hace que los niños se sientan solos, tristes y abandonados, disminuyendo su confianza en la sociedad como un ambiente que los protege. Fomenta una visión negativa de los demás y de la sociedad como un espacio amenazador. 
  5. Crea barreras que impiden la comunicación entre padres e hijos y daña los lazos emocionales establecidos entre ellos. El Castigo Físico y Humillante corroe la confianza entre padres e hijos, e incrementa el riesgo de abuso infantil. 
  6. Enseña a que los niños relacionen el amor con la violencia. Las mismas personas que deben amarlos también les causan daño y esto puede generar que los niños asuman que la violencia es posible y  hasta normal en una relación de amor. 
  7. Puede estimular rabia y, en algunos, el deseo de huir de casa.
  8. El mensaje más fuerte, normalmente involuntario, que transmite el Castigo Físico y Humillante a la mente del niño es que la violencia es un comportamiento aceptable y que está bien que una persona más fuerte use la fuerza para coaccionar a otra más débil.
  9. La violencia causa más violencia. Enseña que la violencia y la venganza son soluciones a los problemas y se perpetúa a sí misma, pues los niños imitan lo que ven hacer a los adultos. La victimización de niños y niñas antecede a un desorden antisocial de personalidad, a la criminalidad y la violencia.
  10. Los niños expuestos a altos niveles de violencia, al crecer, son más propensos a usar la violencia para solucionar problemas cuando son mayores. El Castigo Físico y Humillante, más que todo, produce rabia, resentimiento y baja autoestima en sus víctimas. 
  11. Los niños sometidos al castigo pueden manifestar dificultades de integración social.
  12. No enseña a los niños a cooperar con la autoridad; les enseña que las reglas o se cumplen o se violan.
Save the Children consultó a algunos niños en Escocia sobre el castigo físico y registró más de 40 adjetivos para describir cómo se siente un niño al ser castigado. Esta lista resalta la ineficacia del Castigo Físico y Humillante. Ninguno de estos niños escoceses utilizó adjetivos como “más sabios”, ni siquiera “arrepentidos”, para describir como se sentían luego de ser golpeados.

Los niños dijeron sentirse “dolidos, adoloridos, con miedo, apenados, no amados, aterrorizados, preocupados, solitarios, tristes, molestos, solos, abandonados, atemorizados, malhumorados, asustados, enfermos, aturdidos, amenazados, enfadados, mal, físicamente abusados, llenos de odio, dañados emocionalmente, infelices, terribles, avergonzados, no queridos, confundidos, resentidos, olvidados, abrumados, humillados, gruñones, desilusionados, miserables, intimidados, descuidados, excluidos, descorazonados, extorsionados, deprimidos, preocupados, paralizados”.

It Doesn’t Sort Anything!
Save the Children Reino Unido 2001




martes, 29 de mayo de 2012

LA DIFERENCIA ENTRE EL CASTIGO Y LA DISCIPLINA POSITIVA




Tomado de Save To Children

El castigo es un proceso que se enfoca en los errores del niño. Se basa en que uno debe hacer sufrir al niño para ayudarlo a entender lo que ha hecho mal e impedir que lo vuelva a hacer.

Ya que el castigo físico es usado muchas veces por gente a quienes los niños aman y quienes tienen responsabilidades hacia ellos, se establece un lazo entre el amor y la violencia. Cuando alguien nos ama o somos más fuertes que ellos o tenemos autoridad sobre ellos, poseemos un poder del cual podemos abusar.

El Castigo Físico y Humillante es un abuso de poder. Es importante que los padres entiendan la diferencia entre ejercer autoridad con sus hijos, usando técnicas positivas de disciplina, y abusar del poder que tienen sobre sus hijos al utilizar el Castigo Físico y Humillante.

El Castigo Físico y Humillante a veces asegura la obediencia de los niños, pero esta fácil solución tanto de los padres como de los maestros no los beneficia a largo plazo. Puede ser más fácil y rápido que los métodos positivos de disciplina, pero también puede dañar el desarrollo del niño y la relación entre padre e hijo. Los niños pueden acatar los deseos de los adultos inmediatamente después de ser golpeados, pero los niños pequeños frecuentemente no recuerdan por qué les han pegado y estos solo se abstendrán del comportamiento indebido cuando sientan la amenaza inminente de ser golpeados.

Este tipo de castigo asusta a los niños para que se comporten de cierta manera: no los incentiva a querer portarse bien, no les enseña autodisciplina ni promueve comportamientos alternativos. Es más, muchos teóricos del comportamiento cuestionan la validez del castigo como un instrumento para el aprendizaje, recomendando en su lugar sistemas para premiar el comportamiento positivo.

La disciplina positiva asume que los niños quieren portarse bien, pero necesitan ayuda para comprender cómo hacerlo. Se basa en que los niños aprenden más a través de la cooperación y de la recompensa que a través del conflicto y del castigo. También trabaja con la idea de que cuando los niños se sienten bien tienden a portarse bien, y que cuando se sienten mal son más propensos a portarse mal.

Este enfoque da a entender que:
  1. El comportamiento aceptable será modelado a partir de los padres y cuando los niños se porten bien, serán premiados con atención y elogios.
  2. Siempre es el comportamiento y no el niño el que es calificado como equivocado.
  3. Al mal comportamiento se le da la menor atención posible y no es premiado.
  4. Los padres tendrán expectativas reales de lo que sus hijos son capaces de hacer a diferentes edades y no pedirán más de lo que sus hijos pueden lograr.
  5. Todo límite o regla será claramente expuesta e impuesta sin violencia para que el niño o la niña entiendan lo que se espera de él o de ella. Una petición se hará positivamente; es decir, se propondrán más acciones que prohibiciones. 
  6. Se definen límites claros en cosas importantes, pero también habrá una preparación para negociar temas de menor importancia. 
  7. Los padres llegarán a conocer sus propios puntos críticos y desarrollarán estrategias para lidiar con ellos y evitar golpear a los niños.
  8. Se escucha a los niños, sus puntos de vista reciben consideración apropiada y ellos son tratados justa y respetuosamente.
  9. La disciplina tendrá una relación clara y proporcionada con el comportamiento que debe cambiarse.
  10. Puede utilizarse sanciones que no sean físicas ni humillantes.



miércoles, 23 de mayo de 2012

PUBER O ADOLESCENTE?


Por Pedro Barreda

Pubertad y adolescencia son dos términos que a veces se confunden. Esta confusión es absolutamente normal, pues ambos conceptos están estrechamente unidos. Definimos la pubertad como una etapa en la que los órganos sexuales primarios inician su madurez y empiezan a aparecer los secundarios. Debemos añadir que, con ella, comienza esa fase más amplia llamada adolescencia.

A la pubertad la podemos considerar un fenómeno biológico por el cual el cuerpo experimenta una serie de transformaciones sexuales que permiten la procreación. La adolescencia se deriva de la pubertad, ya que es la respuesta psíquica y social originada por los cambios corporales. Pero la gran diferencia entre una y otra etapa es que en la pubertad se descubre el sexo y durante la adolescencia se da un paso más allá, es decir, se ponen en práctica los descubrimientos anteriores, aparecen las fantasías sexuales, los genitales se definen...

Algunos jóvenes tienen ya sus primeras relaciones sexuales completas, marcando un límite muy difuso entre su comportamiento y el de los adultos. Si la pubertad se convierte en algo similar a un juego exploratorio en el que prima el instinto, en la adolescencia ese juego va volviéndose poco a poco más consciente. Sobre la adolescencia se ha escrito mucho y las definiciones han cambiado a lo largo del tiempo. Antiguamente, se la asociaba a una etapa de transición desde la irresponsabilidad hasta la responsabilidad. Hoy en día estamos más cerca de creer que se trata de una época de tránsito desde la infancia hasta la edad adulta, en la que los jóvenes, además de consolidar las transformaciones físicas iniciadas en la pubertad, construyen su propia personalidad. Es pues, un tiempo de cambio, de descubrimientos, en el que el pensamiento, las emociones o los sentimientos están a flor de piel.

La adolescencia tiene su punto de partida con la pubertad. Lo que no está tan claro es cuándo acaba la etapa adolescente.

Tanto la pubertad como la adolescencia coinciden en la fecha de inicio, fácilmente identificable, ya que los cambios corporales son visibles. Lo que no está tan claro es cuándo acaba la etapa adolescente. Algunos especialistas fijan la edad final del adolescente alrededor de los diecinueve años, pero esta cifra puede cambiar en función de diversas variables, como son la educación, la autonomía económica, etc. Parece evidente que, en nuestra sociedad, la adolescencia se ha alargado en los últimos años, debido a que los jóvenes dedican más tiempo a los estudios y se independizan a una edad más tardía. Hay que recordar que la adolescencia, tan familiar entre nosotros, no es un concepto universal, puesto que en algunas sociedades primitivas los niños se trasforman en adultos de la noche a la mañana, por medio de ritos.

Durante la adolescencia se da un paso más allá, es decir, se ponen en práctica los descubrimientos anteriores, aparecen las fantasías sexuales, los genitales se definen...
EL DIALOGO MAS DIFÍCIL

De nada sirven las recriminaciones que se hacen a una chica porque su manera de vestir o de maquillarse parece demasiado provocativa.

Del mismo modo que el púber se siente extraño consigo mismo a causa de los cambios físicos que experimenta, algo parecido le ocurre con su entorno familiar, que le exige ahora otras normas y otras pautas de conducta. Es habitual, pues, que trate de rebelarse contra las imposiciones de los padres ya sea con sus salidas nocturnas, desafíos al frío, conductas temerarias y disfunciones fisiológicas (inapetencia, obesidad, fatiga.) Ante estas conductas lo más recomendable es que los padres recurran al diálogo con su hijo, que le den razones y explicaciones sobre la conveniencia de seguir las normas que se le imponen. Sin embargo, hay que evitar ser severos y vengativos, y es igualmente importante no guardar resentimientos inútiles, ya que estos comportamientos solamente conseguirán complicar la relación, y no siempre será fácil ponerles remedio.

Aunque a veces parezca lo contrario, no es cierto que los chicos ignoren los consejos que se les dan.

EN BUSCA DE PRIVACIDAD

La imaginación creativa es el principal recurso que tienen los púberes para crearse una realidad autónoma y diferente de la de su niñez y de la que le ofrecen los padres. Por ello, construyen su propia realidad imaginaria a través de diversas actividades, como, por ejemplo, el diario íntimo, el rincón personal, las nuevas aficiones, o la pasión por la ficción o por la poesía Todos estos intereses requieren soledad o compañías escogidas Precisamente, el culto a la amistad es típico de esta edad. Los amigos se extrañan, se disculpan, se sinceran A esta edad, los chicos prefieren, por supuesto, el control de los amigos que el que ejercen los padres, a los que sienten como si les estuvieran sometiendo a una verdadera persecución Por ello, no es bueno que los padres invadan la habitación del chico sin su permiso, ni que entren en el baño mientras ellos lo ocupan, ni que lean sus cartas o registren sus armarios. Hay que empezar a gestar una relación de confianza mutua que sólo se irá conquistando con paciencia, tolerancia y tiempo.

No es bueno que los padres interfieran en las conversaciones telefónicas de su hijo con los amigos Sólo cuando no se le pregunte tendrá ganas de explicar de qué ha estado hablando.

Es posible que los chicos que se sienten incomprendidos y controlados eviten su casa llegan más tarde de lo previsto, rehuyen la compañía paterna y puede que incluso se fuguen por una noche o varias horas.

martes, 22 de mayo de 2012

COMO SABER SI SU HIJO TIENE DEPRESIÓN INFANTIL



Por: Dr. Salvador Cárdenas

Cada niño es único en su forma de ser, es decir, no hay niños idénticos, cada uno es diferente y hay que conocer muy bien al niño y saber realmente lo que es normal en su comportamiento y lo que ya no es normal. Todos los niños son diferentes y yo no puedo evaluar a mi hijo en relación a otro niño. La primera tarea que un padre de familia debe de tener es conocer a su hijo para saber cuándo su conducta es normal y cuándo no; en otras palabras, no hay que apresurarse a sacar conclusiones.


Padres y profesores deben de estar atentos cuando algún niño presente algunas de las siguientes características:

• Continuamente está triste o llora con facilidad.
• Pierde el interés por los juegos preferidos y por la escuela.
• Se aleja de los amigos y de la familia.
• Su comunicación es pobre, no le gusta hablar con nadie (hermanos, padres, etc.)
• Se aburre y se cansa con facilidad.
• Muestra poca energía o poca concentración; se le ve distraído o con pocas energías para realizar las
actividades que normalmente debe desarrollar.
• Se muestra irritado o muy sensible frente a pequeñas frustraciones y hace berrinches con mucha
facilidad.
• Muy sensible al rechazo o al fracaso.
• Muestra o expresa baja autoestima depreciándose él mismo; con sus propias palabras habla mal de sí
mismo, es un dato obviamente de alarma.
• Cuando el niño elige finales tristes para sus cuentos o presentaciones también puede ser un
dato importante, aunque no necesariamente, pero hay que entender por qué está pasando esto en los
fi nales que el niño prefiere.
• Su comportamiento es agresivo.
• Si se queja constantemente de dolores tales como el de cabeza o de estómago y ya se revisó y no hay
una aparente causa, este puede ser un dato bastante importante para descubrir un estado depresivo en
ese niño.
• Cuando el niño duerme demasiado o duerme muy poco, al igual que en la comida, cuando come
mucho o come muy poco puede ser el refl ejo de una inestabilidad emocional.
• Regresiones ya se en el habla (como un bebé), o se orina en la cama cuando ya no lo hacía.
• Obviamente, cuando el niño habla de suicidio este ya es un dato gravísimo donde debe buscarse de
inmediato ayuda especializada.
• Cuando el niño manifi esta su deseo de escaparse de casa.

Todo lo que acaba de leer es particularmente cierto en niños mayores de tres años, pero en niños menores, puede detectarse la depresión al observárseles decaídos o al permanecer tristes aun cuando se les esté consolando.
Los datos anteriores no forman por sí mismos un diagnóstico contundente de depresión; existen ciertas circunstancias que pueden provocar las datos que acabo de mencionar sin tratarse de una depresión, sino de otra enfermedad, por ejemplo la diabetes mellitus infantil, que puede presentarse con muchos de los síntomas que acabo de mencionar.

Por lo tanto, si los niños tienen estos síntomas no necesariamente están deprimidos, hay que pensar que
probablemente tengan un problema de salud como la diabetes o como el hipotiroidismo, que es un problema de la glándula tiroides que está ubicada en el cuello y al no estar funcionando adecuadamente, puede provocar estos síntomas.

Puede también tratarse de un problema neurológico, como por ejemplo un niño que tiene crisis convulsivas, epilepsia; un niño que se golpeó en la cabeza, puede manifestar estos síntomas también y no estamos hablando entonces de un problema de depresión emocional.

También algunos medicamentos pueden provocarlos: los niños que se convulsionan y están recibiendo cierto tipo de medicamentos pueden tener este tipo de comportamiento y no se trata de un problema de depresión emocional.

O simplemente una mala alimentación que condicione un estado de anemia, en donde el niño no tiene la suficiente hemoglobina, o glóbulos rojos puede provocar un estado como el que ya mencioné.

Entonces, no se apresure usted como padre de familia a decir “mi hijo está deprimido porque tiene este o aquel síntoma”. Lo que quiero decir con todo esto es que el padre de familia no es la persona más adecuada para hacer un diagnóstico de depresión en sus propios hijos.

Por supuesto que el padre de familia debe de saber estos datos que mencioné para en su momento poder reconocer un posible estado de depresión, mas no es el padre de familia el adecuado para hacer el diagnóstico, sino que se debe de recurrir al médico especialista para hacer el diagnóstico de depresión infantil.

tomado de http://www.esperanzaparalafamilia.com

martes, 20 de diciembre de 2011

INTERNET Y LOS ESTUDIANTES DE SECUNDARIA


imageshack
Por: Luis Jaime Cisneros

Conectarse a Internet es una de las actividades extracurriculares más populares entre los estudiantes de secundaria hoy en día. Tanto así que muchos de ellos lo prefieren a quedarse viendo televisión o hacer sus tareas en casa.

Es común escucharlos decir: “voy al Internet a hacer mi tarea”, y no “voy a chatear o voy a jugar”. La franqueza acarrearía dudas: los padres lo pensarían dos veces antes de darles el dinero necesario para el alquiler de una cabina pública. Así, el chatear se convierte en una consecuencia de ir al Internet a hacer la tarea, ya que lo primero que hacen al estar frente a un computador conectado a Internet, es buscar el ícono del MSN Messenger e iniciar sesión; después, organizan a sus contactos por estado, para ver quienes están en línea, abren una ventana de conversación con quién desean, entran a su correo electrónico a revisar sus mensajes, y todo en menos de 2 minutos. Recién después, empiezan a buscar sus tareas o la información que necesitan.

A continuación, algunos resultados de la encuesta:

El 91.75 % de los estudiantes utiliza los servicios de Internet, de ellos el 96.4% tiene por lo menos un correo electrónico (el 50.8%, seguidos del 28.4% que tiene 2), en su mayoría en Hotmail, ya que es el más popular servidor de correos entre los amigos y además les permite chatear a través del MSN Messenger; aunque también tienen correo en Yahoo, pero su servicio de chat no es tan popular.

El 90.65% se conecta desde una cabina pública a Internet, a pesar de tener una conexión en casa, lo que puede deberse a que la “cabina” es un lugar de encuentro, de complicidad, donde el grupo se reúne para poder jugar o tener más libertad al momento de navegar en la red y comunicarse a través del chat. El acceso a Internet lo realizan en promedio varias veces a la semana (el 32.77 %) lo que se comprueba con la respuesta dada a cuándo se conectó por última vez, siendo ayer la respuesta del 47.84 %.

El 55.8 % se conecta en promedio 1 hora por vez a Internet, tiempo durante el cual se dedican a: revisar su correo electrónico, jugar en red, visitar páginas Web y chatear (en ese orden de prioridad). El tiempo en promedio que chatean, cada vez que se conectan es de 30 minutos (el 22.3%), lo que refleja que la mayor parte de su tiempo que están conectados, se dedican a esa actividad.
No causa mucha sorpresa descubrir que para ellos el chat, es simplemente divertido, un medio de comunicación más, que muchas veces han preferido antes que ver televisión (el 15.5%) o estudiar (el 11.3%). Toca a los educadores y padres de familia, ayudarlos a descubrir todas las ventajas que este servicio tan popular de Internet puede ofrecerles para ayudarlos en su formación académica y sobretodo, orientar su uso, recomendarles continuamente que sólo chateen con sus amigos del colegio o personas conocidas, que no acepten como contactos a personas desconocidas -podría tratarse de personas adultas con malas intensiones- de quienes reciba correos sin ningún criterio o acepte citas en lugares de encuentro.
Es por ello que son los padres de familia, los responsables de direccionar el uso del Internet y del chat en sus hijos, quienes deben aconsejarlos siempre, y, eventualmente, revisar sus contactos, para evitarproblemas mayores.
El Internet es bueno, nos brinda grandes oportunidades para poder aprender, pero el uso que algunas personas le dan, no siempre será el mejor. Orientemos su uso, de manera que nuestro beneficio sea el máximo y se garantice además la integridad y seguridad de nuestros hijos.

sábado, 3 de diciembre de 2011

LA IMPORTANCIA DE RESPETAR LOS TIEMPOS DE LOS NIÑOS



Escrito por : Licenciada en Psicología Ana María del Río de Barrantes

La importancia de respetar los tiempos de los niñosLos que trabajamos con niños pequeños vemos con preocupación cómo se va generalizando la práctica de querer avanzar rápidamente a los niños en su desarrollo. En algunos casos desde antes de nacer se somete a prácticas y presiones que no respetan los ritmos y estilos del desarrollo de los niños como es el tema de la llamada “estimulación temprana”. Esta presión continúa en la etapa del nido, y posteriormente en la del colegio, no solo sometiendo a los niños a actividades que no son progresivamente apropiadas, sino en ocasiones forzando el ingreso a un aula con grupos de niños de edades mayores a las que les corresponde.

La primera pregunta que surge es por qué muchos padres de familia se dejan influenciar por las propuestas de instituciones que ofrecen lograr niños más talentosos o desarrollar otro tipo de actividades que no necesariamente responden a la edad de los niños.

Carla Rinaldi, representante del sistema municipal de escuelas y nidos basados en la propuesta Reggio Emilia, nos advierte sobre el riesgo de querer lograr niños precoces, “asignándole tales competencias y capacidades como para favorecer nuestro deseo de que haga todo, rápido y de la mejor manera” ) . Detrás de esto hay un interés de los padres que sienten que van a ser mejor juzgados en la tarea de la crianza de sus niños si es que logran apresurar sus etapas evolutivas y por tanto que egresen del colegio más pronto.

Chantal de Truchis, en la misma línea, nos habla de cómo es “… difícil no dejarse llevar por la moda: hoy en día se valora a los niños precoces. Se publican numerosas obras sobre la hiperestimulación, el aprendizaje temprano de la lectura y escritura, de la música, de las lenguas extranjeras desde la más tierna edad; se valora más al niño hiperactivo que aquel que es más tranquilo, más reflexivo, a veces más profundo… “quitándole importancia a “la confianza en sí mismo, la seguridad interior, el dinamismo, la creatividad y la imaginación”.

Es importante reflexionar también sobre las consecuencias de no respetar la edad evolutiva de los niños, si bien se observa a niños que en los primeros años muestran destrezas académicas, cognitivas, bastante desarrolladas, (ya sea como resultado de un entrenamiento continuo, o por ser niños con un desarrollo cognitivo innato más alto que el promedio) cabe preguntarse qué sucede con los otros aspectos de su desarrollo, como el psicomotor y socio emocional. En algunas ocasiones se considera que los niños que en un inicio, han sido adelantados en el desarrollo de determinadas habilidades les va bien en el colegio, sin embargo, a medida que van avanzando en su escolaridad, se va marcando diferencias, lo cual interfiere en una adecuada interacción, en tal sentido suele surgir la idea que al momento de salir del colegio, cuentan con menos recursos para tomar decisiones acerca de su futuro.

Hoy en día la variedad de posibilidades que enfrentan los jóvenes es cada vez mayor, causando a veces desorientación en su actuar, que los lleva a tomar decisiones apresuradas, que generan retrocesos y cambios que podrían haberse evitado.

Frente a esto, es importante el compromiso que ha asumido el Ministerio de Educación de hacer cumplir a los colegios la norma sobre la edad a la que los niños deben acceder a los diferentes niveles educativos.

Los psicólogos y educadores que trabajamos con niños pequeños desde hace muchos años, somos testigos de cómo han sido insertados en aulas con grupos de niños mayores, en algún momento del proceso escolar, presentan dificultades y desniveles que hubieran podido evitarse, tanto en lo emocional como en lo académico. En cambio, los padres que optaron por no permitir que sus hijos sean adelantados manifiestan “haber tomado la mejor decisión”, evitando así una baja autoestima e inseguridad.

En ese sentido, respetemos los ritmos y estilos de desarrollo de los niños, evitemos forzar procesos, que lleva a cortar etapas fundamentales de la infancia. Por tanto, los colegios así como los padres deben tomar conciencia de matricular a sus hijos al aula que les corresponde sin quitarle la posibilidad de tener un espacio que promueva experiencias de aprendizaje significativas.

Fuente:
Licenciada en Psicología Ana María del Río de Barrantes
Promotora del CEI Isabel de Orbea.
Presidenta de RedSolare Perú



lunes, 24 de octubre de 2011

APAGUEMOS LAS PANTALLAS Pilar Sordo


¿Por qué somos como somos?

Esta entrevista, forma parte de una extensa nota publicada en el sitio Web de la Psicóloga Pilar Sordo http://www.pilarsordo.cl/plrsrd4/entrevistas/%c2%bfpor-que-somos-como-somos. Parte de ella tiene que ver con la conducta predominante en nuestros jóvenes actualmente, resulta por ello, muy aleccionadora y explicativa acerca de sus conductas que a los mayores nos cuesta comprender.

—Vayamos a los jóvenes. ¿Por qué cree que consumen cada vez más alcohol y drogas? —

Fundamentalmente porque los adolescentes no tienen habilidades sociales que les permitan reírse a carcajadas sin estar borrachos. No saben cómo se hace. No saben entretenerse. Nadie se los ha enseñado, porque no les hemos enseñado a conversar. Desapareció definitivamente la sobremesa. El déficit emocional, la falta de habilidad social es lo que hace que hoy expresen todo en un teclado, y no lo puedan hablar de frente. La hipocresía de los pósteos, del fotolog o de cualquier página donde puedan decir atrocidades —sin tener idea del daño que producen, escudados en una cobardía y en un disfraz horroroso— hace que cuando están frente a frente al otro, no sepan cómo hablar. No sepan qué decir. Y para eso es indiscutible que el alcohol y las drogas les dan una ayuda indiscutible, porque les facilita la posibilidad de conversación, de reírse, de mirarse a los ojos, de poder entrar en una mtimidad sexual sin tener mucha conciencia. De aislarse del mundo adulto o de las responsabilidades que tan malamente le estamos mostrando a ellos, y que tendrán que enfrentar algún día.

Porque los jóvenes no quieren copiar a una generación —dicho por ellos— que no hace nada importante, sólo cosas urgentes. Que anda enojada todo el tiempo. Que olvidó los ideales. Que trabaja todo el día y no sabe por qué. Y que les cobra todo el día un esfuerzo y cansancio que ellos no pidieron. Un mundo donde las pantallas están inundando las casas.

 —Queda poco tiempo para el diálogo. —

Las pantallas inundaron nuestras casas. Los que ejercemos el control sobre las pantallas somos nosotros. Nosotros somos más evolucionados que las pantallas. Podemos decidir cuándo las prendemos, qué vemos, cuándo las apagamos para darle un espacio a la conversación. Cuándo apagamos un teléfono celular. Paradójicamente, dejamos de comunicarnos en un mundo que invita a la comunicación. Es como que los seres humanos nos hemos quedado callados y las pantallas empezaron a hablar. Cambiar eso depende de los padres. Tienen que entender que los que gobiernan la familia son ellos. Que tienen que recuperar la autoridad que perdieron en pos de tratar de ser amigos de sus hijos. Es un tremendo error. En la medida en que los padres vuelvan a gobernar las casas y vuelvan a establecer límites y a decir “no”, y vuelvan a hacer valorar la escasez, a valorar lo poco para poder gozar de lo mucho, los jóvenes recuperarán los valores y un temple firme y sólido. Urge perderle el miedo al conflicto con los hijos. Hay que pagar ese costo, si uno quiere ayudarlos a crecer.

—A esa adicción a la pantalla usted la llama “lageneración on-off”. —

Exacto. Lo traté en mi otro libro No quiero crecer. Todo lo prenden y todo lo apagan, y esperan que el mundo funcione igual. No quieren esperar, lo quieren todo y de inmediato, no saben aburrirse, no son disciplinados, tienen escasa tolerancia a la frustración. Por eso establecen relaciones afectivas rápidas, intensas, pero fácilmente descartables. Les estamos haciendo la vida demasiado fácil, y la propia vida se encargará de demostrarles lo difícil que es, si no hay aprendizajes previos. Ellos no saben que el aburrimiento puede ser muy creativo. Lo fue en nuestra infancia, donde no había tantas cosas y teníamos que inventar juegos caseros. No tengo una visión muy negativa de los adolescentes. Creo que es una generación muy verdadera, pero confundida. Sin ídolos o modelos a seguir. Pareciera que el rol de la familia hoy es tener la mayor cantidad de cosas posibles, porque sólo así podremos ser felices. Falta espiritualidad. Estos jóvenes manejan todo, salvo la propia vida. Y buscan todo afuera.