miércoles, 28 de enero de 2009

EL AVE FENIX RESURGE DE SUS CENIZAS


La leyenda del ave Fénix sirve de analogía para indicar la capacidad de rehacerse después de una caída, revivir después de un grave problema que nos puso al borde del abismo y para simbolizar un deseo de resurgimiento por encima de cualquier obstáculo.

La presente leyenda está relacionada con Egipto y con el culto al Sol, pero su patria era Etiopía. Un Ave Fénix vivía durante un periodo de tiempo que algunos mitólogos cifran en quinientos años, otros en mil cuatrocientos sesenta y uno, y otros, aún, en doce mil novecientos cincuenta y cuatro.

Todos, sin embargo, coinciden en que el aspecto del Ave Fénix era de una gran belleza. De mayor tamaño que un águila, su plumaje ostentaba los más bellos colores: rojo de fuego, azul claro, púrpura y oro, y todos afirman que el Ave Fénix era más hermoso que el más hermoso de los pavos reales.

Cuando al ave Fénix le llega la hora de su fin, construye un nido de sándalo y otras maderas y hierbas resinosas y perfumadas, en lo alto de una montaña de la lejana Arabia, donde vive.

Echado sobre él abriendo las esplendorosas alas, la luz del sol consume ave y nido, mientras el Fénix canta su más bella canción y todo queda convertido en perfumadas cenizas.

Pero entre los restos del incendio aparece un huevo, que el calor del sol se encarga en empollar; y aquí que nuevamente nace le ave Fénix, brillante como la luz del sol y alimentado por ella.

Cuando ha crecido suficiente, el joven pájaro recoge las cenizas maternales volando hacia Egipto las esparce en el templo de Osiris, el dios-sol.

Entonces durante mil misteriosos años, el nuevo Fénix cuida el mundo y a sus criaturas, hasta que le llega la hora de morir.

EL Ave Fénix, simbolizó entre los paganos la castidad y la templanza, y entre los cristianos, la resurrección.

No hay comentarios:

Publicar un comentario